miércoles, 25 de febrero de 2009

LA SOCIEDAD


La Sociedad.
Un vampiro, que nos asusta e incita al consumo.
Y Absorbe toda nuestra sangre
Noche tras Noche.
Cabalga por las mentes de personas preocupadas, quieren cambiar la oscuridad por la claridad.
Y ahí.
El sembrando el pánico, desmembrado ideas.
Ideas de jóvenes soñadores, que no temen a que les corten la cabeza, con el fin de callarlos.
Porque sus palabras quedan en el aire y siembran la paz interior.
En aquellas personas que son capaces de verlas.
Ver que el mundo puede cambiar y así poder romper las cadenas, que atan a una sociedad errante y sin dios.
Video del Dia: Vetamadre - Ser Humano
Hasta que el destino nos encuentre, viajero del tiempo y del espacio.


3 comentarios:

  1. Uy uy uy que temita... el consumismo.
    Y estamos todos influenciados, es difícil intentar no estar metido en todo eso... (y los que lo intentan, tampoco lo hacen muy bien que digamos)

    No hay mejor dicotomía, es como un vampiro, una logia, una secta... pertenecer o perecer... (que lástima ¿no?).

    Abrazos Angelados... (Y muchas gracias por apoyar a La Esfera de las Cenizas).

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  2. Simpre las personas necesitan creer, aferrarse para sentir que son o pertenecen.
    A un Dios.
    A veces celestial.
    Y la mayoria de ellas terrenal.
    Así nos encontramos en una sociedad, en la que el Dinero, es el "todopoderoso", el que decide quién entra y quién sale.
    Cada ser vale en relación a los bienes que tienen o no.
    Y ellos en su fanátismo por no quedar fuera del reino, enloquecen y sacrifican sus vidas, en busca del tan preciado poder.
    Pero la historia no termina, por que siempre existen seres especiales, que con su fuerza, sus ideales e ilusiones pueden transmitir un poco de luz.
    Una forma distinta de ver.
    y le regalan al mundo, aunque sea, instantes de lucidez.

    Gracias por estar!!(Gabrielita)

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  3. Bueno... en estos días que corren no es demasiado difícil encontrar argumentos para creer, de una u otra manera, que vivimos en una sociedad cada vez más enferma y deshumanizada. A poco que dediquemos unos minutos de nuestro tiempo a observar el mundo que nos rodea, los ejemplos para contrastar tal creencia fluyen a borbotones en todos los ámbitos de la vida. Pocos son ya los espacios de nuestra cotidianeidad donde no podamos detectar algún síntoma de la decadencia a la que irremediablemente parece abocada nuestra civilización , y en todos los sitios se vislumbran síntomas de una crisis que nos conduce hacia un futuro poco esperanzador. La perdida de valores humanitarios, la inexistencia de un sentido de lo moral en el quehacer común solidario, es cada vez más una incipiente realidad que nos atropella a todos como un rodillo que no podemos esquivar y que, conducido por no se sabe bien quién o qué, pretende no dejar títere con cabeza. La triste realidad de una vida cada vez más competitiva e individualista, de un mundo cada vez más alejado de utopías emancipadoras, y de una sociedad cada vez más vuelta sobre su propio egocentrismo, se impone sobre nuestras consciencias como un proyecto de vida del cual no podemos, no queremos, o no sabemos escapar.

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