jueves, 23 de septiembre de 2010

EL FIN


Los intensos rayos de sol le daban en la cara, cuando obligadamente se levanto, al hacerlo se sintió mareado pero no le dio demasiada importancia, llego hasta el baño y al mirarse en el espejo noto en sus ojos unas ojeras sumamente marcadas, pero tampoco le dio importancia y se metió en la ducha.
Se estaba higienizando cuando en el momento, en que sintió en su estomago algo moverse y sus vías respiratorias se cerraron, se preocupo, salió de la ducha y corrió hasta el living, abrió la doble puerta de vidrio, salió al balcón y exhalo una profunda bocanada de oxigeno, la que sin saber el, genero una revolución en su interior que lo hizo caer de rodilla al suelo, empiezo a retorcerse donde el dolor cada vez era más intenso hasta que de sus boca centenares de langostas voladoras comenzaron a salir.
En el cielo fueron formando una espesa nube y empezaron a trasladarse donde a su paso invadieron cada habitación o lugar, donde al tener contacto con un ser humano, los lleva a sufrir lo mismo que aquella primera persona.

Estas gritaban del dolor al retorcerse y así fue como la raza humana se fue extinguiendo en el momento en que las vibraciones generadas por los gritos se fueron uniendo volviéndola una maza tan fuerte que al pasar cerca los edificios los fueron derribando.
Hasta que el destino nos encuentre, viajeros del tiempo y del espacio.

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