jueves, 9 de septiembre de 2010

FLORES EN LA TUMBA


Siendo joven una noche entro a un casino clandestino y nunca más pudo dejar de ir debido a que sus conocimientos en matemática lo habían ayudado a ganar bastante dinero.
Así que como cada jueves al llegar de su trabajo se recostó a dormir un rato, cuando al despertarse rutinariamente se baño, se vistió elegantemente para la ocasión y salió.
Ya en el lugar saludo a Max el hombre corpulento que cuidaba la entrada, camino hasta la barra donde sin emitir una palabra, sino con un cerrar de ojos Juiet le preparo un Gin-Tonic.

La mesa de los dados estaba algo atiborrada de personas y la de blackjack también, así que caminando entre las maquinas traga monedas camino hasta el grupo de póker, se sentó y comenzó jugar hasta que en un momento la racha se esfumo y en el momento en que el crupier se llevaba las fichas, supo que su cabeza tenía un precio, rápidamente se levanto y comenzó a correr al llegar a la calle tomo el primer taxi que encontró y le dijo al conductor –Hasta una florería.

A la mañana siguiente su familia lo lloraba en el cementerio de la Chacarita.
Hasta que el destino nos encuentre, viajeros del tiempo y del espacio.

1 comentario:

  1. Es que la suerte es voluble, y siempre acaba por abandonarnos de forma cruel si nos negamos a despedirla amablmente.

    Buen texto.

    Saludos

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