miércoles, 6 de octubre de 2010

EL LLAMADO


Bien comido, el pequeño zorrito se acerco hacia el hogar y se echo a dormir (aprovechando el calorcito) que a los pocos minutos se quedo dormido, la joven Lizbeth al ver lo que había hecho el zorrito, tomo una pequeña manta (que usaba la señora Covenant para taparse los pies, mientras teje frente al hogar) y lo tapo.Emocionada por la postal que sus ojos captaban, se acomodo en la vieja mecedora de su tía, dedicando su tiempo a contemplarlo, estuvo un largo tiempo, pero el cansancio de la búsqueda interminable minuto a minuto se hacia cada vez mas fuerte, hasta que viendo que todo marchaba bien, decidió descansar, lo miro una vez mas cerciorándose que todo marchaba a la perfección y cerro los ojos dejandose llevar, llevar y llevar hasta que se durmioDurmió una cuantas horas, hasta que el tac-tac de las herraduras de Artax golpeando contra el suelo, despertó a la joven Lizbeth, que desorientada por que aun no se había despertado del todo, no se dio cuenta, camino hasta la cocina y allí encontro la señora Covenant, sirviendo un rica carne de ciervo.
-Estas bien? Pregunto Ambrose
-Si, estoy un poco aturdida por el sueño respondió la joven Lizbeth-Ah me quedo tranquilo dijo Ambrose
Ya todos se sentados en la mesa y comiendo, la señora Covenant dijo:
-Sobrina querida, que hiciste durante el día? Pregunto la señora Covenant, alegremente-No mucho, encontré un zorrito y lo cure, ahora esta en la hoguera durmiendo dijo la joven Lizbeth, mientras la señora Covenant y Ambrose se miraron sin entender
-Un zorrito? Pregunto Ambrose, para sacarse la duda
-Si un zorrito, esta justo ahí dijo la joven Lizbeth, mientras giraba la cabeza hacia donde estaba el zorrito, dándose cuenta de que ya no lo estaba
-Debe haberse ido, mientras dormías dijo la señora Covenant, para tranquilizarla
-Si prima, además los zorros son animales salvajes y suelen no acostumbrarse a la vida con los humanos dijo también Ambrose para tranquilizarla
-Pero era tan bonito, me había encariñado en estas escasas horas dijo la joven Lizbeth apenadaAsí apenada la joven Lizbeth, se levanto de la mesa y camino hacia su dormitorio, mientras con la cabeza agachas le deseaba una buenas noches a su Tía y PrimoAl llegar la habitación la joven Lizbeth realizo las mismas acciones que la noche anterior, miro por la ventana en dirección al bosque encantado, rezo un plegaria (pero esta vez con la esperanza de volver al pequeño zorrito) y se acostó nuevamente a leer el libro sobre el canto de los pájarosPero esta ves se durmió entre alegre y triste, alegre por que sabia que el zorrito se iba a recuperar y triste por que temía en no volverlo a ver.Aunque por alguna razón mágica, soñó con un nene zorro que con su dulce trompeta la llamaba y le decía ven que te cuidare por siempre........
Continuara....
Hasta que el destino nos encuentre, viajeros del tiempo y del espacio

2 comentarios:

  1. He leido los anteriores posts.El relato transcurre poco a poco,descubriendo ese bosque encantado de la vida misma...Muy interesante,avanzamos en él con curiosidad,amigo.
    M.Jesús

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  2. Hermoso mundo de fantasía el que nos regalas.
    Creo que el zorrito volverá para cuidarla... al menos eso espero.-
    besos!!

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