viernes, 8 de octubre de 2010

LA IMPACIENCIA


Fruto de ese lindo sueño, la joven Lizbeth se despertó, sonrió de felicidad en la oscuridad y siguió durmiendo.Durmiendo hasta el amanecer, era el medio día cuando los rayos de sol que entraban por la ventana comenzaron a molestar en la cara a la joven obligándola a levantarse.Ya levantada y aun con la ropa para dormir, la joven Lizbeth caminaba de un lado al otro de la habitación, mientras pensabaQue hago? Como puede ser que un zorro me produzca esto? Así estuvo un largo rato, haciéndose las mismas preguntas una y otra vez, entre resignada y desorientada fue hasta el living, cuando la señora Covenant la recibió con un-Buenos días sobrina
-Buenos días tía, viste a Ambrose? Respondió y pregunto amablemente la joven Lizbeth
-Si se ha ido al pueblo, volverá en un rato dijo la señora Covenant respondiendo a la inquietud de Lizbeth
-Bueno iré al huerto mientras tanto dijo Lizbeth, con animo de hacer algo para despejar su cabeza
-Me parece bien, pero antes no quieres almorzar, te hará bien para juntar energías y así poder trabajar la tierra dijo la señora Covenant
-Este bien afirmo Lizbeth, con una voz un tanto monótonaA los pocos minutos, Lizbeth tenia frente a ella un rico y suculento plato del ciervo que había sobrado de la noche anterior, que rápidamente comió todo lo que había en el plato, se levanto, se coloco la botas para el barro ( por que aunque ya que el sol había podido escaparse de las nubes, el campo seguí mojado) y salio en dirección al huerto.Primero comenzó con el sector de las papas, luego siguió el sector de las tomates, luego el de las habas, así con cada uno de los sectores hasta que en momento se canso, lo brazos le dolían, cuando fue hacia la filas de arbustos de fresas y junto a una canasta de mimbre ( tejida por su propia tía) comenzó a cosechar.Había cosechado uno 7 arbustos, cuando se escucho acercarse alguien al galope, pensó ese traqueteo lo conozco, es Artax se dijo es así misma, se puso de pie, dejo caer la cesta con las fresas y salio corriendo al encuentro de Ambrose
-He cual es el apuro o emergencia dijo Ambrose, asustado
-Nada grave primo, solo necesito y me urge hablar con vos dijo la joven Lizbeth despreocupando a Ambrose
-Tranquila, almuerzo y hablamos dijo Ambrose, rebajando un poco la euforia de su prima-Esta bien dijo mal humorada la joven LizbethMientras el exhausto Ambrose almorzaba, la joven Lizbeth se sentaba en la vieja mecedora, se cruzaba de piernas, se descruzaba, se paraba, caminaba y recorría ancho living, refunfuñaba.......
Continuara.
Hasta que el destino nos encuentre, viajeros del tiempo y del espacio.

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