domingo, 3 de octubre de 2010

LA TORMENTA SE DESATA


-Prima es mejor que vaya, hacia la casa, se aproximaba una fuerte tormenta, hay que guardar a los caballos en el establo y asegurar la casa
-Bueno, vayamos dijo Lizbeth un tanto asustada
-Ya volveremos dijo Ambrose para tranquilizar a Lizbeth


En el camino de regreso, dislumbraron una manada de zorros colorados, apaciguaron el paso, para ver un poco mejor, estaba la madre echada y siete cachorritos correteando y jugando por ahí, Lizbeth se quedo omnubilida, cuando la gruesa voz de Ambrose la interrumpió y salieron hasta el trote, cuando llegaron a la casa, guardaron a los caballo, aseguraron las ventanas y entraron.

Allí se encontraba la señora Covenant esperándolos con una rica comida, cuando esta dijo

-Y que tal el paseo?
-Maravilloso tia, Ambrose es un excelente guía dijo Lizbeth
-Si que lo es, conoce cada uno de los rincones del bosque, los Elfos lo llaman el pastor del bosque
-Mama, tampoco es para tanto dijo Ambrose, humildemente
-Bueno Ambrose, es lo que se rumorea dijo la señora Covenant
-Esta bien, pero tampoco es para agrandar ni divulgar en estos momentos, donde mi cabeza valen monedas, unas cuantas monedas dijo Ambrose
-Pobres animalitos pensó Lizbeth en vos alta
-No te preocupes querida, los animales de esta zona son muy sabios, siempre saben como refugiarse dijo la señora Covenant
-Si primita, durante 2 años aproximadamente que vengo estudiando sus movimientos y sobrevivieron a muchas tormentas dijo Ambrose, acoplándose a lo dicho por la señora Covenant, aunque esta vez dudaba, la tormenta podría sacudir con mayor fuerza, que la ultima vez
-Esta bien dijo no muy convencida Lizbeth
-Niños deben de estar cansados dijo la señora Covenant
-Madre, ya no somos niños dijo Ambrose, avergonzado
-No seremos niños, pero yo si estoy muy fatigada dijo Lizbeth
-Fatigada, si ni te moviste dijo Ambrose burlándose de ella
-No me moví, pero cabalgue 200 kilómetros hasta aquí dijo ella, poniendo en falta a Ambrose
-Hijo, ella tiene razón dijo la señora Covanant, para enfurecer mas a su hijo
-Bueno basta, total ninguno va a dar el brazo torcer, un te les vendrá bien para aplacar los nervios dijo la señora Covenant

Dicho eso, la señora Covenant camino hasta la cocina y puso agua a calentar, mientras Lizbeth y Ambrose, la esperaron sentados en un sillón ( tallado por el padre de Ambrose, hace muchos años atrás), habían pasado 15 minutos, cuando la señora Covenant se acerco con una espléndida bandeja de madera tallada con alegres margaritas ( aunque esta no había sido por el padre, sino por mismo Ambrose, como regalo para un cumpleaños) cuando dijo

-Aquí tienen niños
-Otra vez con lo de niños mama dijo Ambrose, con cara de enojo
-Discúlpame hijo, es la costumbre, además ahí sentaditos parecen niños dijo la señora Covenant
Continuara....
Hasta que el destino nos encuentre, viajeros del tiempo y del espacio.

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