lunes, 4 de octubre de 2010

RAGUÑANDO LA PUERTA


-Tía, no debes disculparte, Ambrose esta en uno de sus dias dijo LizbethAsí siguieron hablando un rato mas, hasta que la joven lizbeth comenzó a parpadear, cuando la señora Covenant dijo
-Querida ve a dormir, ya te he arreglado la habitación, para que tengas un armónico descansar
-Siempre tan amable, vos tía dijo Lizbeth, ya con confianza
-Si y mas con las personas que son familia dijo la señora CovenantUna vez terminada la ultima frase, la joven Lizbeth, se levanto, les dio un fuerte abrazo a su tia y primo, mientras les deseaba una buena noches y se retiro hacia la habitación.
Ya en la habitación, se acerco hasta la ventana y mirando hacia el bosque, se quedo pensando en como estarían toda las criaturas que lo habitaban, especialmente la manada de zorros que habían visto al final, estuvo así una medio hora, hasta que finalmente decidió acostarse, pero antes se arrodillo e hizo una plegaria por el bienestar de esas bellas criaturas, una vez dentro de la cama, tomo su moral ( que estaba a escasos centímetros de la cama) y de el saco un libro, sobre el canto de los pájaros y comenzó a leer.Cuando ya a las 15 paginas, el sueño la venció por completo, cuando estaba en un sueño profundo, empezó a circular por su cabeza un sueño raro, se trataba de la manada de zorros, la madre había salido en busqueda comida bajo la tormenta, al llegar al arroyo que alimenta a Liviath Like “ el lago de los cerezos” busco la forma de cruzarlo, recorrió una de las márgenes hasta que encontró un pequeño tronco, era peligroso cruzar por ahí, pero la muy astuta con cautela empezó a caminar hacia la otra margen, pero a medida que ella iba avanzando el tronco se arqueaba mas y mas, hasta que a centímetros de la mitad, el tronco no resistió y se quebró, cayendo esta al agua y siendo arrastrada por la corrientes hacia el lago, mientras eso sucedía los cachorritos impacientes por su madres, salieron en su búsqueda, pero uno por alguna razón se quedo a cuidar el cubil y ahí fue cuado la joven Lizbeth se despertó sobre saltada y sudada, siendo interrumpida por un trueno que golpeaba la corteza terrestre.Estaba agitada e intranquila por miedo que les haya pasado algo a los cachorritos, así que sin pensar mucho mas, se levanto, se vistió y una vez atado las zapatos, camino hasta la puerta de entrada y del perchero, tomo un útil piloto de plumas de ganso y salió hacia el bosque.Camino y camino, observando cada piedra, cada árbol buscando señales de lo cachorritos, pero nada, había llegado al lugar en donde los había visto por primera vez juntos Ambrose y ya no estaban, ni siquiera el que en sueños se había quedado cuidando el cubil, sin ánimos de seguir buscando, Lizbeth regreso a la casa, al llegar se seco lo poco que se había mojado e intranquila se volvió a acostar, le costo, pero lo logro.La mañana estaba fresca, aun muchas de las plantas se encontraban mojadas, todo producto de la tormenta que se había desatado la noche anterior, Lizbeth aun preocupada, fue hasta el jardín de la entrada a tomar aire y de casualidad vio que la puerta de entrada estaba rajuniada, así que se acerco para ver de que tipo eran las marcas, por la forma que estaban hecha, parecerían que algún pobre animalito que durante la noche estaba llamando a la puerta, pero a Lizbeth le pareció raro, ya que en la noche no había escuchado ningún llanto, pero sin hacerle caso a esa idea, siguió tratando de deducir de donde provenían o de quien provenían esos rasguños.
Continuara.....
Hasta que el destino nos encuentre, viajeros del tiempo y del espacio.

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