martes, 9 de noviembre de 2010

CUADERNOS


Caminaba hacia un cliente cuando se tropezó, se levanto y miro la vereda en busca de alguna baldosa floja pero no encontró nada, así que siguió caminando hasta que a los diez metros se volvió a caer, se volvió a levantar pero esta vez con un deje de enojo.

Pero esta vez se agacho y empezó a palpar cada una de las baldosas, cuando noto una textura diferente pero que conocía de algún lado, se dejo ir por su interior y atravesando el laberinto de su mente, llego a la imagen de un sábado donde con maderas y sogas junto con unos amigos construyo un mangrullo.
Volviendo a la realidad presente, tomo con fuerzas y empezó a jalar, la soga no parecía terminar nunca, por lo que decidió caminar hasta el comienzo. Ocho horas camino hasta que encontró con el pozo de un aljibe, no dándose por vencido sumado por su curiosidad. Decidió bajar hasta el fondo, ya estaba ahí y visto que la oscuridad no lo dejaba ver, tomo del bolsillo de su pantalón y prendió un fosforo, donde al hacerlo se encontró con inmenso recinto y en el infinidades de estantes, donde parecían contener libros, se acerco hasta uno de los estantes y tomo uno de esos libros, lo abrió y se encontró con que decía “ Diario de un osito de peluche”, no entendiendo tomo otro “ Diario del mendigo de la plaza San Martin”, otro “Diario del cuidador del zoológico” y a medida que viendo, se iba dando cuenta de que estaba en presencia de miles de cuadernos los cuales contenía la vida de una persona o algo.
Estaba ahí atónito, cuando un fuerte rugido lo asusto y se despertó, bajo del tren y cayendo en la cuenta de que solo había sido un sueño comenzó a caminar hacia su primer cliente, cuando se tropezó…
Hasta que el destino nos encuentre viajeros del tiempo y del espacio.

3 comentarios:

  1. ¡Excelente! siempre es grato pasarme por acá. Los cuadernos de la vida, siempre tan colmados.

    Abrazos.

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  2. hola Iván: hace unos días repuse una entrada de hace más de un año y encontré un comentario tuyo.
    Recordé tus escritos y pasé a visitarte.
    te dejo un abrazo.

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  3. Una vez escribí: Todos tenemos un libro escrito en la piel... tu me lo has recordado con tan bello sueño (aunque pelín angustioso ¿no?) :)

    dos abrazos

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