viernes, 3 de diciembre de 2010

PERDIDA EN EL INTERIOR


El plantel medico del instituto revolviendo por cada lugar trataba de entender lo sucedido, pero nadie lograba entender lo que había pasado, solo que un día se perdió, pero no por la ciudad ni otro lugar, sino dentro de ella.

Ahora mientras ella viaja por las diversas fronteras de su mente, un joven cada tarde se sienta a su lado y le habla.

“Recuerdo cuando cada tarde, luego de que te pasara a retirar por el colegio, me pedias que te llevara a la plaza del barrio y que al no poderme negar, hacia allí íbamos los de la mano (porque yo siempre fui miedoso de que te pasara algo) mientras vos desfilabas por la calle con una sonrisa hermosa.
Y que al llegar, yo trataba de hacerte ir al juego de la hamacas (mi juego preferido), pero no, siempre independiente y firme, ibas corriendo al tobogán.
Subías hasta la cima de ese juego enorme para tu edad y te tirabas, una y otra, así por horas, pero un día no se qué paso.
Te subiste, miraste hacia abajo y luego hacia mí, cuando me dijiste.

-Veni hermanito, ponete adelante el tobogán
Me pare y me dirigí hacia allí, cuando al verme ahí, donde vos quería que este, te tiraste, a lo que yo instintivamente al verte caer, te agarre fuertemente, como protegiéndote.

Me miraste y me dijiste algo, que aunque me corten la cabeza, nunca me voy a olvidar.

-HERMANITO, NUNCA ME DEJES CAER.”
Hasta que el destino nos encuetre, viajeros del tiempo y espacio.

1 comentario:

  1. Regreso de nuevo, con más ganas que nunca de estar con vosotros...
    Un abrazo!!

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