martes, 16 de noviembre de 2010

HOY ESTOY RARO



Como un perro fatigado arrastrando su cola llego hasta su departamento, abrió y ni bien entro camino hasta la cocina mientras se descolgaba la mochila, se sacaba los zapatos. Al llegar hambriento abrió la heladera y tomo lo primero que vio.

Estaba sentado comiendo cuando comenzó a sentir un olor feo, al principio no le dio importancia pero cuando comenzó a ser más intenso se levanto camino hasta la puerta de entrada salió al pasillo y nada, entro nuevamente fue hasta la ventana que daba al frente, abrió y nada, así que como última opción para encontrar la fuente de tan asqueroso aroma
fue hacer tripa-corazón y seguir el rastro, el cual lo condujo hasta el baño.

Busco un poco mas hasta que noto que venía de la rejilla de ventilación, se subió a un banquito para corroborar y cuando asomo la cara, cayó al suelo como un luchador rendido.

Horas después se despertó y como si no hubiera pasado nada, se sentó en el sillón prendió la televisión y vio al imagen al revés, no le dio importancia apago, salió al banco, llevo su mano al bolsillo de allí saco un atado de cigallos y prendió, este se entonces llego su gato que al ver la luna le ladro, se consumió el cigarrillo y lo poco que quedaba lo dejo caer, cuando a los pocos minutos golpearon la puerta, era la policía que lo arrestaban por consumo de drogas, iba en el patrullero cuando vio a su padre vestido de hippie y a su madre de punk.

Ya en la seccional sin dejarlo decir ni mu, lo encerraron en una celda, cuando al cerrar las rejar se dijo así mismo HOY ESTOY RARO.
Hasta que el destino nos encuentre, viajeros del tiempo y del espacio

martes, 9 de noviembre de 2010

CUADERNOS


Caminaba hacia un cliente cuando se tropezó, se levanto y miro la vereda en busca de alguna baldosa floja pero no encontró nada, así que siguió caminando hasta que a los diez metros se volvió a caer, se volvió a levantar pero esta vez con un deje de enojo.

Pero esta vez se agacho y empezó a palpar cada una de las baldosas, cuando noto una textura diferente pero que conocía de algún lado, se dejo ir por su interior y atravesando el laberinto de su mente, llego a la imagen de un sábado donde con maderas y sogas junto con unos amigos construyo un mangrullo.
Volviendo a la realidad presente, tomo con fuerzas y empezó a jalar, la soga no parecía terminar nunca, por lo que decidió caminar hasta el comienzo. Ocho horas camino hasta que encontró con el pozo de un aljibe, no dándose por vencido sumado por su curiosidad. Decidió bajar hasta el fondo, ya estaba ahí y visto que la oscuridad no lo dejaba ver, tomo del bolsillo de su pantalón y prendió un fosforo, donde al hacerlo se encontró con inmenso recinto y en el infinidades de estantes, donde parecían contener libros, se acerco hasta uno de los estantes y tomo uno de esos libros, lo abrió y se encontró con que decía “ Diario de un osito de peluche”, no entendiendo tomo otro “ Diario del mendigo de la plaza San Martin”, otro “Diario del cuidador del zoológico” y a medida que viendo, se iba dando cuenta de que estaba en presencia de miles de cuadernos los cuales contenía la vida de una persona o algo.
Estaba ahí atónito, cuando un fuerte rugido lo asusto y se despertó, bajo del tren y cayendo en la cuenta de que solo había sido un sueño comenzó a caminar hacia su primer cliente, cuando se tropezó…
Hasta que el destino nos encuentre viajeros del tiempo y del espacio.