jueves, 6 de enero de 2011

EL VUELO QUE NUNCA TUVE QUE SER


La noche anterior al acostarse ella rogo al cielo que las horas no pasaran velozmente, pero el tiempo rebelde sin causa pincho al despertador y este sono.
Se levantaron, bañaron, salieron a la calle, caminaron hasta la esquina, pararon al primer taxi que vieron acercarse y minutos despues llegaron al aeroparque.
Estaban alli con todos los tramites pertinentes para viaje listos, cuando una señorita por altavoz indico que los pasajeros del vuelo 202 ya podian abordar y de esta forma sentenciaba el momento de la despedida.
Como en el desayuno no se dijeron nada, solo se abrazaron y viendolo desaparecer ella se quedo.

Muchas noches despues ella mientras junto con amigos compartia un grato momento, esperaba que el vuelva del viaje y que la imagen de aquel avion despegando haya sido tan solo una ilusion
Hasta que el destino nos encuentre viajeros del tiempo y del espacio.

2 comentarios:

  1. ¡Duras despedidas! ¿Volverá....?
    besos!!!

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  2. Las despedidas son tristes y más aún las distancias prolongadas o definitivas.

    Feliz 2011.
    Besos

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