
Aun la mañana era una niña cuando se despertaron, dieron vueltas en la cama intentándose dormir, pero no lograrlo se levantaron, se vistieron y fueron hasta la cocina.
Estaban degustando el desayuno, cuando ella se levanto fue hasta la habitación, volvió a la cocina con unas fotocopias y dijo.
-Mi amor, te molesta si leo un poco? Pasa que si no lo hago no llego para mañana.
-No, no hay ningún problema, yo me quedo mirándote dijo el, cuando al leer las primeras líneas, físicamente ella se quedo, pero su mente la materializo en el Imperio Romano de Augusto y Trajano donde allí pudo los comienzo del lenguaje indoeuropeo.
El tiempo pasaba y ella, ahí se mantenía estática. Aburrido se levanto fue hasta su biblioteca, miro de ancho a alto, tomo un libro y volvió.
Al ver que ella aun se mantenía en el mismo estado, empezó a leer y su mente lo materializo en Potosí de 1719 y vio la peste con sus ojos.
Se había vuelto joven la mañana, cuando la hermana del el cantando paso por la cocina e hizo volver a la realidad a los dos, se miraron y dándose cuenta de que se habían extrañado, se tomaron de la mano y en el momento en que volvieron a sus respectivos mundos, vieron como se construyo un puente entre los dos, para que cuando necesitaran descansar, se pudieran ver sin irse muy lejos de donde estaban.
Hasta que el destino nos encuentre viajeros del tiempo y espacio.

Paso a saludarte y a dejarte unos besillos. ¡Que pases buen finde!
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