lunes, 14 de noviembre de 2011

En Septiembre del 2009 comencé a trabajar en una empresa que vende productos bancarios, pero para que el cliente no se tenga que molestar en ir hasta el Banco para firmar los papeles que sean necesarios, envían Gestionadores a su domicilio.

Yo fui uno de ellos durante 19 meses hasta que una tarde me llamaron para entrar a trabajar en la oficina y ser el encargado del sector. Todo pensaron que el pasado viernes el mundo se acabaría o al menos algo fuera de lo normal pasaría, a mi no me paso nada, más que decirme debido a la baja de ventas, la empresa tuvo que hacer un restructuración y que por ende yo debía volver a trabajar en la calle.

Así que al día siguiente, mientras esperaban que abrieran la oficina, ya que no tenía más la llave de la puerta que todas las mañanas abría, escribí lo siguiente:

Sentado acá sobre el frio mármol que mucho tiempo atrás sostuvo mi cuerpo desvanecido en sueño. Siento abrir los ojos y despertarme de un sueño de tranquilidad de cuatro paredes de oficina, pero ya mi lapicera no determinara cuantas monedas uno llevara en sus bolsillos para viajar, mi mano tampoco ejercerá la potencia necesaria para dejar impreso un sello donde uno deje con firma de puño y letra que acepta trabajar hasta esa hora.

Ya no más!!

Porque al cruzar la puerta, me veré del otro lado del mostrador como un espectro de algo que fui y quien sabe en un tiempo volveré a ser, pero hoy me necesitan en libertad supliendo el lugar de otro.

La responsabilidad me llama por eso acepto volver a esperar colectivos que se toman su tiempo en llegar, transitar calles (algunas peligrosas).

En fin, se que hoy VUELVO y no estaré solo por que las mil imágenes y historias por descubrir me están esperando.

1 comentario:

  1. Creo que nunca estamos 'solos',aún aunque muchas veces así lo parezca.. ;)

    P.D.:Todas son pruebas en esta vida,hasta las reculadas,que tenemos que sortear!!

    BESITOS Y MUCHA MERD!!

    ResponderEliminar