miércoles, 4 de septiembre de 2013

EL PESCADOR DE SUEÑOS



De chicos Valeria y Ezequiel se trepaban a arboles, Vivian muchas aventuras en los jardines de sus padres, será amigos, inseparables, pero sabían que el tiempo no lo podían detener y crecieron tomaron un rumbos inciertos.

Ezequiel había terminado la universidad cuando durante la lluvia de huevos y harina dijo me voy a tomar un año para respirar

Llego a su casa armo un mochila y salió la ruta que como todos sus veranos lo llevo hasta el sur, en la ciudad de Bariloche pregunto si conocían a alguien que le pudiera trabajo y un lugar para hospedarse.

A los dos días de dormir en la terminal de ómnibus, un sueño de pelos y barba larga le dijo –pibe te venís conmigo y dicho y hecho lo siguió, de día trabaja en una carpintería y a las seis cuando el reloj marcaba el final del día labora, tomaba su caña y se iba a pescar.

Era una tarde de soledad con el ambiente natural, cuando la contienda con una depredadora trucha lo llevo a caminar, caminar y caminar logrando su objetivo, pero el dia no terminaría ahí, porque al salir del agua vio en un pequeño árbol de arrayanes un manto de lana que lo algunas forma lo abrigaba, ahí pensó en ella y volvió a su Buenos Aires natal en su búsqueda.

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