lunes, 4 de noviembre de 2013

AVES MENSAJERAS



Una noche desvelado Jacinto, tomo su atril junto con sus pinturas y atravesando el frio campo llego hasta la colina de los cuatro vientos, despacio ascendió hasta la parte más alta, puso el atril y empezó a pintar lo único que tenía en la cabeza, PAJARITOS DE COLORES.

Porque desde que había visto a Clotilde no tenía otra cosa en la cabeza, estaba pintando serenamente cuando empezó a pensar en ella, en cómo decirle que fuera su pareja y todas esas cosas que no se animaba por la timidez.

Una pincelada, un pensamiento así estuvo hasta que termino el cuadro y sintió que este se movió, lo tomo de ambos costados con fuerza y otro movimiento pero más fuerte, cuando las aves salieron de él y emprendieron vuelo.

Pensando que estaba soñando se pellizco un brazo y se dio cuenta que estaba bien despierto, volvió a su casa, se acostó y en la mañana sintió que alguien le golpeo la puerta, abrió y era Clotilde.

-Buenos días Clotilde

-Buenos días Jacinto, Si quiero le dijo rápidamente, se acerco y lo abrazo.

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