miércoles, 21 de agosto de 2013

EN MEDIO DE LA VIDA



Había llegado de su trabajo, cuando le pidió a su hermano que se sentara por que tenía algo para contarle, cuando termino este le dio su opinión, la abrazo y le dijo que dejara al tiempo hacer su trabajo y se fue, quedando ahí sola con la mente inmersa en un caos de ideas.

Así que como era costumbre en ella, se fue a dormir para perderse en el mundo de los sueños, estaba profundamente dormida cuando se vio.

Ahí parada en el medio de una avenida con un futuro incierto frente ella y un presente a sus espaldas, caminaba hacia adelante pero las acciones de ese futuro histérico la echaban para atrás, cuando se acercaba a ese presente que con tan inmadurez la tiraba para adelante.

El presente se volvía confuso, no sabía si iba a sobrevivir, porque su mente se perdía en el futuro incierto y se anclaba a una esperanza que se volvía sentimiento en el corazón, luz que no sabe si es ficticia como el neón o real como la del sol.

Pero en ese paisaje gris de edificios en descomposición, algo en ella era certero, que podía ganar o perder, pero la voz de un ser querido le gritaba que lo importante era apostar, aun perdiendo todo y quedando en el medio de la avenida sola.

Con una pasión que logro entre libro durante años, un nuevo comenzar con esa profesión solidaria con quienes dicen ser animales, pero muchas veces terminan siendo los compañeros de los seres humanos.

Pero también era un nuevo comenzar, la excusa perfecta para dejar todo y aventurarse por otros paisajes,  en donde vagar de animales indefensos y pensar en los amigos como en la familia, para cada tanto volver.

No sabía que el sentenciaría el tiempo, pero sí que el corazón es la brújula.

El presente era un joven con había caminado un largo camino, el futuro otro que no termina de expresar sus intensiones.

Estaba perdida entre todas ideas, cuando se despertó empapada en sudor y taquicardia, tomo sus cartas del destino y las tiro.

viernes, 16 de agosto de 2013

UN AVION, UN ADIOS



Una tarde de sábado al mes, Andrés iba a las librerías ubicadas sobre la Av. Corrientes entre Talcahuano y Callao, pero siempre al regresar a su casa con o sin libro, volvía tras sus pasos por Corrientes hasta Callao y se detenía a hablar con Don Cristóbal dueño de la parada de diario ubicada en esa intersección, hablaban de futbol, minas y tango.

Pero una de esas tardes, Don Cristóbal le conto la historia de esa parada de diario que había sido de su abuelo, su padre y aunque el revelo termino siendo de Don Cristóbal, ahí un gran porque se le dibujo a Andrés en la frente, esbozo la pregunta y nunca hubiera esperado tal respuesta.

-Andrés, yo quería ser piloto de avión.

Cuando Don Cristóbal termino de hablar, Andrés gambeteo un poco con palabras, cambio de tema y se fue hasta la casa a buscar unas latas de pinturas, al regresar a la parada de diario Don Cristóbal ya no estaba, así que sin perder tiempo se paso la noche pintando un gran avión usando como lienzo la parada.

A la mañana siguiendo Don Cristóbal, no abrió la parada, tan solo dejo un cartel que decía.

“Estimados Clientes, gracias por tantos años de alegrías, charlas, de debates sobre alguna noticia, me despido con un fuerte y cálido abrazo, porque me voy a volar en avión”

miércoles, 14 de agosto de 2013

SEIS DIGITOS



Viajaba en colectivo, cuando al doblar en una calle de forma brusca un señor mayor que se encontraba dormido al no poderse agarrar cayo de cara al suelo, la nariz le sangraba, entonces lo pasajeros le preguntaron si se encontraba bien, a lo que contesto que sí, pero al levantarse, se tambaleo un poco y cayo inconsciente. Ahí automáticamente el conductor freno en una esquina, bajo y camino hasta el único policía de la cuadra le explico lo sucedido y este llamo a la ambulancia.

Tiempo más tarde llego la ambulancia, lo subieron y se lo llevaron, al no haber ningún familiar en el colectivo, una señorita de unos 25 años se ofreció para acompañarlo, al llegar pasaron unas horas y el médico le dijo que estaba todo bien, pero que lo iban a dejar en observación por unos días.

Durante todos esos días ella estuvo al lado del señor a cada momento, pero finalmente llego el momento del alta y al despedirse el señor le pregunto su nombre y apellido de curioso que era.

Habían pasado unos tres días, cuando al llegar del trabajo, llego a la pensión y la dueña la estaba esperando y le dijo que si para al día siguiente no tenía la plata del mes, se tenía que ir, al día siguiente hablo con su jefe y este muy fríamente el dijo que hasta dentro de dos semanas no iba a poder hacer nada.

Desesperada fue al cajero, para sacar lo poco que le quedaba del mes anterior y tras poner la clave, una cifra de seis dígitos la sorprendió, primero pensó que fue un error, segundo saco la plata que necesitaba para pagarle a la dueña de la pensión y pasado unos días como vio que nadie hizo reclamo de ese dinero, fue hasta el banco y les explico, a lo que ellos le respondieron que un señor mayor había sido el depositante, se levanto sin emitir palabra y se fue.

viernes, 9 de agosto de 2013

CLARITA


 
Como cada miércoles el se tomaba los dos colectivos e iba a la casa de su novia, pero este se encontraba muy cansado, tan asi que al bajar del último colectivo desde la parada hasta la casa de su novia sintió como iba arrastrando su alma, toco timbre y su novia salió abrirle, le dio un beso para distenderse y saber que hoy no se iban a extrañar.

Tomaron unos mates como de costumbre y partieron para la casa de sus amigos, que luego de tocar el timbre, una sonrisa llena de luz y alegría los recibió.

Porque así es Clarita un pequeña niña con sus ojos turquesas como el mar y verde césped combinados, pelo naranjado atardecer de primavera, simpatía y ganas de jugar.

miércoles, 7 de agosto de 2013

TOMAS.



El sol amarillo-naranja empezaba a esconderse detrás de la espesura del bosque, cuando Tomas ya habiendo hecho los deberes de colegio se encontraba recostado contra un árbol leyendo las últimas hojas de la historia de Sandokan.

Cerro el libro heredado de su padre, subió hasta su habitación, dejo caer el libro sobre su escritorio y tomo su caña de pescar, bajo y salió corriendo atravesando el largo y ancho bosque.

Al llegar al rio, corto una cuantas ramas e improviso una balsa, bien amarrada, la lanzo al agua y se hecho sobre ella dejándose llevar por la corriente.

Viajaba tranquilo, mientras hacía volar su línea y la depositaba en algún punto estratégico, cuando sintió un fuerte tiron y la adrenalina en el cuerpo de Tomas se encendió, ambos luchaban sin aflojar, pero la trucha no se daba por vencida a tal punto que empezó a arrastrar al pequeño hasta el filo de la balsa, cayó al agua y la intensa lucha lo sumergió hasta unos cuatros metros.

Cuando regreso a su casa, su mama lo vio todo mojado y aunque se imaginaba que había pasado, no supo que responder, ya que no había palabras para describir todo lo que había vivido y visto bajo la superficie del rio.