lunes, 20 de enero de 2014

CELULOIDE



De niña cada vez que se enfermaba su madre le alquilaba una película para que estuviera entretenida, se olvidara de la fiebre y los dolores, así que las imágenes pasaban y ella no dejaba poner atención.

Sabia de niña nunca pensó mas que le gustaban las historias, pero ya de mas grande, se dio cuenta que había una fuerte conexión con el mundo del cine porque sentía vibrar su alma frete a una buena historia.
Así que cada trabajo que pudo encontrar, lo tomaba por el tiempo que sea por un solo objetivo, comprarse una cámara.

No tardo mucho en lograr su primer objetivo, así que ni bien llego Marzo y se abrieron las inscripciones ella se anoto para estudiar cine, pero una tarde volvía con su cámara y al pasar por la plaza de Malaver, una pareja de ancianos que estaba sentados en un banco, la miraron y con una voz temblorosa pero clara –Le pidió si podía filmarlos un poquito.

Ella no se negó, lo hizo con mucha felicidad y les agradeció por ese momento, al darse cuenta que estaba yendo por buen camino.

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