martes, 25 de febrero de 2014

EL TIMBRE QUE TANTO DESEABAN TOCAR

Generación tras generación de niños, cada tarde de realizar la tarea que daba el colegio para el hogar, salían a la calle a jugar y uno de los juegos más populares era tocar los timbres de las casas y salir corriendo, pero una tarde unos fueron atrapados y regañados por sus padres.
Luego de ese hecho,  los niños seguían pasando por las casas, mirando con deseo a cada timbre, nadie se atrevía a tocarlos, pero una de esas tardes encontraron la palabra PRESIONAR escrita en uno de ellos, era difícil resistirse, pero esa tarde nadie se animo
Pasaron una cuantas tardes, pero una noche quien ser creía el líder de la cuadra, cuando ya era de noche y sus padres dormían, lentamente bajo, abrió la puerta que daba al jardín, corrió antes que su perro lo escuchara, salto la cerca y como un pequeño ninja, fue hasta la casa, respiro profundo, puso su dedo sobre el timbre y presiono, pero no sonó.
Desilusionado emprendió la retirada hacia su casa, cuando escucho un fuerte sonido, se dio vuelta y vio como cada ladrillo de la casa se soltaban y se reubicaron hasta convertirse en un árbol del cual salió un pequeño ser con barba blanca y bonete colorado, miro al niño, le guiño un ojo y volvió a entrar.






5 comentarios:

  1. Tiene gracia este relato, entre la realidad de la primera parte y la fantasía del desenlace surge una sonrisa amable, como el mismo relato. Me gusta esa mezcla de realidad y fantasía y la complicidad del duende con el niño.
    Saludos.

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  2. Precioso e intrigante. Quién no ha llamado alguna vez a los timbres de las casas.
    Muy bonito.

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  3. Mira, descubrió la casa de David el Gnomo. Jajaja. Besotes!!!

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  4. Me gusta tu relato, sorprende el final fantástico, da un giro de tuerca y resulta tierno y agradable, deja buen sabor.
    Un saludo!!

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  5. Como a los niños les gusta hacerlo todo al revés, pensé que no pulsarían el timbre, nada más que para llevar la contraria, jajaja.
    Salu2 timbra2.

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