miércoles, 19 de febrero de 2014

PAN DE COSQUILLAS



Después de muchos meses por la muerte de su mujer, Eusebio salió de su casa, fue hasta el restaurant de Doña Javiera.

-Pero miren que trajo el viento dijo Doña Javiera a sus empleados.

-Buenos días Doña Javiera dijo Eusebio aun algo triste y arrastrando su alma.

-Buenos días respondieron todo los presentes, cuando uno de los mozos se acerco, tomo a don Eusebio de un brazo lo acompaño hasta una mesa y lo ayudo a sentarse.

-Gracias joven respondió don Eusebio con un voz temblorosa, cuando doña Javiera se acerco y le dijo al anciano –Don Eusebio lo veo triste aun, entiendo por lo que está pasando, pero no deje que la tristeza lo seque como a una planta atacada por los insectos, ustedes siempre una persona alegre, recuerde esos momentos y regrese, que se lo extraña mucho.

-Entiendo lo que usted me dice, pero es difícil, recuerde como estuvo cuando el viejo Paco se fue,  aunque no sé como hizo, pero se recupero muy rápido dijo don Eusebio, recordando el momento en que el marido de doña Javiera decidió partir para no volver

-Yo sé recuerdo como hice dijo doña Javiera, fue hasta la cocina y puso sobre la mesa algunos pancitos y agrego –Coma tranquilo, que en un rato le traigo algo rico




FOTO PETENECIENTE A VIRGINIA UCAR

1 comentario:

  1. La tristeza es algo raro. Hay que tratarla con respeto y cuidar que no se quiera quedar para siempre.

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